Ejemplos de tarjetas de fidelización: 12 ideas por sector con premio y sellos

Equipo de Fidelizza · 5 de noviembre de 2026 · 11 min de lectura

En pocas palabras

Estos ejemplos de tarjetas de fidelización muestran, para 12 negocios locales, qué tipo de tarjeta usar, cuántos sellos poner y qué premio dar. La regla común: premia lo que tu cliente ya compra, ajusta los sellos a cada cuánto vuelve y calcula el premio con lo que te cuesta a ti, no con el precio.

En este artículo
  1. ¿Qué tiene una buena tarjeta de fidelización?
  2. 12 ejemplos de tarjetas de fidelización por sector
  3. Tabla resumen: tipo, sellos y premio por sector
  4. 6 trucos que casi ningún negocio usa al copiar un ejemplo
  5. ¿Qué errores se repiten al copiar un ejemplo?
  6. ¿Cartón o móvil para estos ejemplos?
  7. Preguntas frecuentes
  8. Fuentes

Buscar ejemplos de tarjetas de fidelización sirve de poco si solo ves diseños bonitos: lo que hace que una tarjeta funcione es el número de sellos, el premio y lo que te cuesta. Aquí tienes 12 ejemplos por sector, con sus cuentas hechas, y los trucos que casi nadie aplica al copiarlos.

Todos los ejemplos son inventados para explicar la idea (llevan la etiqueta «Ejemplo») y los precios son orientativos: cámbialos por los tuyos. Si buscas antes lo básico, lo tienes en la guía de tarjetas de fidelización.

¿Qué tiene una buena tarjeta de fidelización?

Una buena tarjeta de fidelización tiene tres cosas bien ajustadas: un número de sellos que el cliente completa en unas semanas, un premio que quiere y que a ti te cuesta poco, y una regla clara de cuándo se gana un sello.

Antes de copiar cualquier ejemplo, responde estas tres preguntas sobre tu negocio:

  1. ¿Cada cuánto vuelve mi cliente habitual? Cada día, cada semana, cada mes o dos veces al año.
  2. ¿Mis tickets se parecen entre sí? Si casi todos gastan lo mismo, sellos. Si unos gastan 5 € y otros 80 €, mejor por gasto.
  3. ¿Qué producto mío gusta a casi todos y me cuesta poco? Ese suele ser el mejor premio.

Con eso ya sabes qué tipo de tarjeta te toca. Si no tienes claro qué es cada tipo, mira qué son las tarjetas de fidelización.

12 ejemplos de tarjetas de fidelización por sector

Los 12 ejemplos siguen la misma lógica: cuanto más a menudo vuelve el cliente, más sellos; cuanto más espaciadas las visitas, menos sellos o un recordatorio en lugar de sellos.

1. Cafetería: 10 cafés, el siguiente invita la casa

Ejemplo: tarjeta de 10 sellos, 2 regalados al apuntarse, premio un café. Si el café se vende a 1,50 € y te cuesta unos 0,30 € de producto, el premio supone 0,30 € por cada 12 € que el cliente paga en los 8 cafés que le faltan: menos del 3 %. Regalar 2 sellos no es capricho: con ellos completaron la tarjeta el 34 % de los clientes, frente al 19 % con una tarjeta de 8 vacía (Nunes y Drèze, 2006).

2. Bar de tapas: sellos solo de lunes a jueves

Ejemplo: 8 sellos, uno por visita con consumición, premio una ración pequeña. El sello solo vale de lunes a jueves, cuando el bar está flojo; el fin de semana se llena igual. Así la tarjeta mueve gente a los días vacíos en lugar de regalar donde ya vendes.

3. Panadería: tarjeta larga porque vienen casi a diario

Ejemplo: 12 sellos (uno por compra de más de 3 €), premio una barra y un bollo. Quien viene a diario la completa en dos semanas y media, así que el premio llega pronto y se nota. El mínimo de 3 € evita sellar cada barra suelta.

4. Restaurante de menú del día: el premio dura una semana

Ejemplo: 10 menús, premio el postre o el café gratis durante la semana siguiente. Un premio que se reparte en varias visitas hace volver varios días seguidos, justo cuando el cliente ya tiene la costumbre.

5. Heladería: tarjeta de temporada

Ejemplo: 6 sellos, premio una tarrina mediana, y la tarjeta vale hasta el cierre de la temporada. Pocos sellos porque la temporada es corta: si pones 10, casi nadie llega antes de septiembre.

6. Peluquería o barbería: pocos sellos y recordatorio

Ejemplo: 5 sellos, uno por corte, premio un tratamiento corto (hidratación, arreglo de barba). Como el cliente vuelve cada 4-6 semanas, con 10 sellos tardaría casi un año. Aquí el sello importa menos que avisar cuando le toca volver.

7. Centro de estética: bono prepago más tarjeta

Ejemplo: bono de 5 sesiones pagado por adelantado y, aparte, tarjeta de 6 visitas con premio una limpieza facial. El bono te adelanta el dinero; la tarjeta premia que siga viniendo cuando el bono se acaba.

8. Frutería o carnicería: tarjeta por gasto

Ejemplo: un sello por cada 20 € de compra, 10 sellos, premio un vale de 6 € en producto. Son 200 € de compra para 6 € de producto: un 3 % en precio y menos en lo que te cuesta. Por gasto y no por visita, porque una compra de 4 € y otra de 60 € no pueden valer lo mismo.

9. Tienda de ropa: niveles en lugar de sellos

Ejemplo: al llegar a 150 € de compras en el año, el cliente pasa a «cliente de la casa»: aviso de rebajas un día antes y arreglos gratis. Las visitas son pocas y caras, así que un trato especial funciona mejor que un regalo por sellos.

10. Lavadero de coches: el caso de los estudios

Ejemplo: 10 lavados con 2 sellos regalados, premio un lavado completo. Es el mismo planteamiento del experimento de Nunes y Drèze en un lavadero: la tarjeta con ventaja inicial se completó mucho más que la de 8 vacía.

11. Taller mecánico: recordatorio con premio

Ejemplo: sin sellos. Al hacer la revisión, el taller apunta la fecha de la siguiente y avisa un mes antes; si el cliente viene, revisión de luces y niveles sin coste. Con visitas una vez al año, una tarjeta de sellos no se completa nunca.

12. Estudio de pilates o yoga: tarjeta de constancia

Ejemplo: 8 clases en un mes dan una clase extra o una sesión de estiramientos. El premio no es por gastar, sino por no faltar, que es lo que más le cuesta al alumno y lo que hace que renueve.

Tabla resumen: tipo, sellos y premio por sector

Esta tabla resume los 12 ejemplos para que encuentres tu caso de un vistazo. Los números son de ejemplo: ajústalos a cada cuánto vuelven tus clientes.

SectorTipoSellos o metaPremio de ejemploPor qué
CafeteríaSellos10 (2 regalados)Un caféVisitas muy seguidas
Bar de tapasSellos en días flojos8Una ración pequeñaMueve gente de lunes a jueves
PanaderíaSellos con mínimo12 (compra de más de 3 €)Barra y bolloVisita casi diaria
Restaurante de menúSellos10Postre una semanaPremio que hace volver seguido
HeladeríaSellos de temporada6Tarrina medianaTemporada corta
Peluquería o barberíaSellos + aviso5Tratamiento cortoVisitas cada 4-6 semanas
EstéticaBono + sellos5 sesiones + 6 visitasLimpieza facialCobro por adelantado
Frutería o carniceríaPor gasto10 × 20 €Vale de 6 €Tickets muy distintos
Tienda de ropaNiveles150 € al añoTrato preferentePocas visitas, caras
LavaderoSellos10 (2 regalados)Lavado completoCaso estudiado
TallerRecordatorioSiguiente revisiónRevisión de lucesVisita anual
Pilates o yogaConstancia8 clases al mesClase extraPremia no faltar

6 trucos que casi ningún negocio usa al copiar un ejemplo

Copiar un ejemplo tal cual suele fallar porque cada negocio tiene su ritmo. Estos seis trucos sirven para adaptarlo bien.

1. Premia lo que tu cliente ya compra, no lo que tú quieres vender

Si la tarjeta obliga a comprar algo que al cliente no le gusta, se apunta mucha menos gente. En un experimento en una universidad de la costa este de Estados Unidos, una tarjeta de 12 bocadillos pasó a pedir además 12 menús de sushi: entre los estudiantes a los que no les gustaba el sushi, los que querían apuntarse bajaron del 82 % al 29 % (Kivetz y Simonson, 2003). Hoy: quita de tu tarjeta cualquier condición del tipo «solo con el menú especial» o «solo con el producto nuevo».

2. Usa el mismo estudio al revés: una tarjeta para los fieles de un producto

En ese mismo experimento, a los que les gustaba el sushi la tarjeta más exigente les atrajo más: los que querían apuntarse subieron del 58 % al 73 %. La gente se apunta cuando siente que el premio le resulta más fácil a ella que a los demás. Hoy: si tienes un grupo fiel a un producto (los del pan de masa madre, los del café de especialidad), dales su propia tarjeta de ese producto.

3. Calcula los sellos con una cuenta, no a ojo

La cuenta es: sellos = visitas por semana × semanas que quieres que tarde en completarla (entre 4 y 8 suele ir bien). Ejemplo: si tu cliente viene 2 veces por semana y quieres que la complete en 5 semanas, 10 sellos. Si viene una vez al mes, ni con 6 sellos la completa antes de medio año: ahí toca recordatorio, no tarjeta larga.

4. Escribe la regla del sello en la propia tarjeta

Muchas discusiones en el mostrador empiezan con «¿esto da sello?». En la tarjeta que se usó en el experimento de Columbia venía impreso: un sello por visita y por cliente. Hoy: pon en tu tarjeta o en el cartel una frase como esta: «1 sello por visita con consumición. El premio no se cambia por dinero». Así el equipo no tiene que decidir en cada caso.

5. En negocios de visita lenta, el aviso vale más que el sello

En peluquerías, estética, talleres o clínicas, lo que hace volver es que alguien te recuerde que te toca. En una revisión de estudios médicos, las ausencias a las citas bajaron del 36 % al 26 % al enviar recordatorios (PubMed Central). Hoy: apunta la fecha en que cada cliente debería volver y avísale unos días antes. Frase lista para copiar: «Hola, [nombre]: hace 5 semanas de tu último corte. ¿Te guardo hueco el jueves?».

6. Haz que el premio sea algo que el cliente aún no ha probado

Si el premio es el café que ya toma, solo le regalas un café. Si es el bollo nuevo o el tratamiento que no conoce, además le das a probar algo que quizá compre después. Ejemplo: una peluquería que regala una hidratación, que cuesta poco en producto, puede vender ese tratamiento a quien le gustó. No hay estudio detrás de este truco: es oficio de tienda, así que pruébalo y cuenta cuántos repiten.

¿Qué errores se repiten al copiar un ejemplo?

Los errores más comunes son copiar el número de sellos de otro sector, poner un premio que no se entiende y no ofrecer la tarjeta en el mostrador.

ErrorQué pasaCómo evitarlo
10 sellos en una peluqueríaCasi nadie la completa en un año5 sellos o recordatorio
Premio «5 % de descuento»No se ve el valorUn producto concreto: «un café»
Sellos a cambio de una reseña de GoogleGoogle lo prohíbe y puede borrar reseñasPide reseña a todos, sin nada a cambio
La tarjeta se queda en un cajónNadie se apuntaCartel con QR y una frase para el equipo
No mirar nunca los datosNo sabes si funcionaContar cada mes cuántos se apuntan y cuántos vuelven

Lo de las reseñas merece un aviso aparte: las normas de Google no permiten ofrecer descuentos ni regalos a cambio de una opinión. Cómo pedirlas bien lo tienes en cómo conseguir reseñas en Google.

¿Cartón o móvil para estos ejemplos?

Todos estos ejemplos funcionan en cartón, pero tres de los trucos (avisar a quien le toca volver, el sello solo en días flojos y saber quién ha dejado de venir) solo se pueden hacer bien con una tarjeta en el móvil.

Si eliges el móvil, que no obligue a descargar una app: el 58 % de los consumidores dijo tener menos ganas de apuntarse a un programa de fidelización si había que descargarla (Total Retail). Una tarjeta de fidelización digital se guarda en la cartera del móvil sin instalar nada. Con Fidelizza, por ejemplo, puedes montar la de sellos o la de gasto y encender el sello doble en tus horas flojas.

Preguntas frecuentes

¿Cuántos sellos debe tener una tarjeta de fidelización?

Depende de cada cuánto vuelve tu cliente: multiplica sus visitas por semana por las semanas que quieres que tarde (entre 4 y 8). Por eso una cafetería pone 10 y una peluquería 5.

¿Qué premio funciona mejor en una tarjeta de fidelización?

Un producto tuyo que guste a casi todos y te cueste poco, dicho en concreto («un café», «una ración»). Se entiende mejor que un porcentaje de descuento.

¿Sirve una tarjeta de sellos en un negocio al que se va una vez al año?

Casi nadie la completará. En talleres, ópticas o clínicas funciona mejor apuntar la próxima visita, avisar antes y dar un pequeño extra a quien viene.

¿Es mejor una tarjeta de sellos o de gasto?

Sellos si casi todos tus tickets se parecen; gasto si unos clientes gastan 5 € y otros 80 €, como en una frutería o una carnicería.

¿Puedo usar estos ejemplos tal cual?

Úsalos como punto de partida, pero cambia los precios y los costes por los tuyos y haz la cuenta de los sellos con la frecuencia real de tus clientes.

Fuentes